
Cassie tuvo, quizás el privilegio, quizás la mala suerte, de haber crecido rodeada de chicos. Siempre con sus abuelos, tíos, primos, padre, hermanos... y los amigos de sus hermanos. Y tal vez era en la última parte donde estaba el problema; porque sus hermanos eran sus mejores amigos y los amigos de sus hermanos eran bellísimos. Según Cassie, inalcanzablemente bellísimos. Pero quién diría que en la cabeza de ellos las cosas eran al revés.All Rights Reserved