> La vendieron como si fuera nada. Él la tomó como si fuera todo. A los dieciocho, Eleyna fue entregada como pago de una deuda al hombre más peligroso de la mafia rusa: Sevastian Volkov. No pidió su consentimiento. No necesitó su aprobación. Solo la miró y decidió que era suya. Dueño de su cuerpo. Amo de su libertad. Él no sabe amar, solo dominar. Ella no sabe obedecer, solo arder. En su mundo, tocar lo que le pertenece significa morir. Y ahora ella es su posesión más preciada... incluso si tiene que romperla para que no huya.
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