Reanudé mi camino sintiéndome confundido. Me sentí perdido y ligeramente ansioso sabiendo en dónde me encontraba y hacia dónde me dirigía. Y ahora ¿Qué era este vacío en mí estómago? Mi última comida fue hace menos de 2 horas y era como si mis intestinos hubieran detenido todas sus actividades. Era un alto total de la maquinaría perfecta que había en el interior de mi cuerpo. El vacío se extendió y de nuevo me detuve. Y lo que me mataba era ser consciente de que encontrar a alguien así, con la misma o incluso más capacidad de raciocinio que yo, solo sucedería una vez en la vida cada mil vidas.
Más detalles