Eva ha matado a alguien, está entrando en pánico y todos los recuerdos de los últimos tres meses le asaltan la mente. Lo más importante es que nadie la encuentre, que nadie se entere.
¿Quién dijo que la maldad no podía ser tan seductora?
Lo prohibido siempre atrae... y cuando te atrapa, ya no te suelta.
Brenda Owen no es heroína ni quiere serlo. No busca justicia: busca venganza. Y en su mundo, la verdad no ilumina; hiere.
Pero alguien la sigue de cerca.
Alguien que conoce sus miedos mejor que ella misma.
Un jugador en las sombras que convierte cada paso en una trampa.
Mientras más profundiza, más se acerca al borde.
Y quizá lo más inquietante no sea lo que descubre...
sino lo que empieza a descubrir sobre sí misma.