
Mi corazón dejo de latir en algún momento de mi vida, no se cuando me convertí en un fantasma que se arrastraba por las calles de la vida mientras raspaba mi alma con el pavimento y las rocas de realidad golpeaban mi cabeza, había escuchado que morir era mejor que esto, que iba a encontrar paz una vez mi corazón dejara de bombear sangre a mi cuerpo, pero sigo aquí y lo único que murió fue mi cordura. No le temo a manchar mis manos con sangre, no le temo si no seré yo quien termine con la vida de alguien, morirán por sus decisiones, yo solo soy el director de una obra que espera ser comenzada.Todos los derechos reservados
1 parte