Mamá conducía el auto ya que ni ella ni Martha estaban ebrias, papá y el don cantaban unas canciones viejas a todo volumen, eran muy chistosos. Las señoras conversaban y reían mientras que Nathalia y yo tratábamos de conciliar el sueño, de la nada el carro gira bruscamente a la derecha yéndose a los montes, la luz de un carro que se metió en nuestro carril, nos segó. Tratar de evadir el coche fue en vano pues nos impactó, mamá abrió la puerta al mismo instante el foco del techo ilumino la cabina, veo que todos están sobándose la cabeza, dirigí mis ojos hacia Nathalia, quedé atónito al ver que la clavícula rota sobresalía de su hombro, el hueso desgarro y atravesó su piel, sangre la baña del cuello para abajo...
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