Aldo se apoyó contra la pared, los hombros temblando y las lágrimas cayendo sin control. -No puedo... -sollozó-... no puedo renunciar a ti Aarón... aunque el mundo entero me lo prohíba. Aarón lo miró con el corazón encogido, tratando de contener sus propias lágrimas. -Lo siento... -dijo con voz quebrada-... pero nuestros mundos... nunca podrán estar juntos. "Porque aunque el corazón clame y las lágrimas caigan, algunos mundos están destinados a mantenerse separados... y el amor más profundo puede convertirse en el dolor más intenso". (No se permiten copias ni adaptaciones)
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