Sus pasos sonaban desde el pasillo, esos tacones altos, que siempre se ponía para ponerse a la altura. El silencio mismo entrecortado nunca contaría a la gente que le daba bastante vergüenza parecer bajita. El taconeo paró de sonar y sus respiraciones solamente podían oírse desde la cercanía. Dentro de su habitación, que se encontraba en el lugar más lejano de la puerta de entrada, al lado del baño. Desde el pasillo del piso se veía la puerta abierta y su espalda y su ropa de fiesta, de toque retro, según había dicho un amable hombre que, por su estilo, tenía un aire de intelectual. No podía decirse que estuviera acostumbrada a las sesiones de hombres de esa 'estatura'. En la puerta de la habitación, ella ya se había quitado los pendientes, un regalo, y se los guardó en una cajita, la cual a su vez resguardaba en un cajón en aquel momento. Luego, su mirada se paró contemplando su cuerpo en el espejo de al lado que estaba en mitad del habitáculo. #Erótica #Mequedoencasaleyendo
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.