Era increíble lo que estaba pasando, me encontraba corriendo por un callejón oscuro que pertenecía a una ciudad devastada en compañía de mi mejor amigo, Adrián Chiquini, cansados, temerosos de lo que nos podía pasar si cometíamos un pequeño error, no teníamos mucho para defendernos mas que un par de cuchillos, y 16 balas 9mm repartidas en las 2 armas que teníamos cada uno, debíamos que ir lo mas ligeros que pudiéramos ya que ese era el plan, ser la carnada para que los demás pudiesen escapar con la información necesaria, con las pruebas suficientes para poder cerrar a la empresa responsable de este desastre y poder encerrar a los principales responsables.
Estábamos acorralados por lo que parecieran muertos vivientes debido a una neurotoxina llamada "RT-89". Creada con la idea de hacer mas resistente el cuerpo humano, en especial a los soldados. Un soldado que no sienta dolor, cansancio, hambre o sueño, seria mucho mas eficiente que 5 hombres bien formados y entrenados, esa era la idea que tenían en mente, pero algo salió mal, algo salió completamente mal, algo irreversible, volátil y difícil de controlar se le salió de sus manos.
No teníamos escapatoria y pensamos que era nuestro fin...