Una noche, solo hace falta una noche para poner tu vida en perspectiva, pero la injusta realidad es que nunca estás preparado para esa clase de situaciones. Nunca sabes si alguien observa tras los árboles, desde la oscuridad, sólo esperando a que bajes la guardia, que mires al suelo, que estés solo en casa. Soy testigo de que la vida puede sorprenderte en un segundo. Pero también se que no estoy dispuesta a permitir que acabe conmigo, es hora de sorprender a la muerte. No importa si esta se presenta en forma de hombre.