Lukas guarda mucho dolor en su corazón, tanto que empieza a colapsar y cree que si no encuentra un hombro en el cual apoyarse, caerá. Caerá y duda de que, cuando suceda, pueda levantarse.
Adeline... sus ojos mieles rudos y cálidos al mismo tiempo atrapan a cualquiera, por no decir que es un ángel que cayó al infierno, uno cruel y despiadado que no le desearía ni a su peor enemigo. Al día de hoy, esas cicatrices donde portaba esas hermosas alas, aún no sanan, y de vez en cuando, sangran. Lloran.
Jayden y Rodrigo son ese par que el mismo buen sentido del humor que tienen, los mismos chistes y las mismas bromas son solo el escape a su miserable sufrimiento. Su felicidad depende solo de la felicidad de ellos mismos y Adeline.
Todos tienen sus heridas, sus cicatrices. Sus historias. ¿Podrán ellos mismos seguir con esa máscara fingiendo el orden en tanto caos? ¿Serán ellos mismos capaces de sanar sus heridas? ¿Serán ellos... felices?