Cuenta la leyenda que durante toda la eternidad, el mundo ha estado en constante guerra entre dos bandos: los inmortales, hijos de la noche y la oscuridad, y los mortales, mundanos y bendecios.
Los hijos de la noche, también conocidos como vampiros, son los grandes culpables de la guerra, ellos, sedientos de sangre, buscan alimento, guerra y muerte. La Gran Aliza Inmortal así lo predica, su especie debe y es la superior, cualquier niego hacia ellos será erradicado. Pero no todos están de acuerdo con ellos, sin embargo, esos ya están muertos, con su vida eterna dada a su fin.
Los mortales, son el alimento y el enemigo de los vampiros, estos están dividos en dos: los bendecidos y mundanos.
Los mundanos son simples mortales con un único objetivo en la vida, sobrevivir. En cambio, los bendecidos son mortales con la gracia de Dios, corren rumores de que su sangre es de mismísimos ángeles y estos les otorgan la capacidad de poder acabar con los vampiros.
Si los vampiros tienen el privilegio de probar la sangre de ángel, estos se volverán aún más poderosos, pero si los bendecidos encuentran a un vampiro lo suficientemente humano como para que por sus venas corra la sangre, ese humano se volvería un ángel mortal.
En un mundo donde siempre hay caza para nuestra especie, en donde hemos tenido que vivir escondidos por más de tres siglos.
Los seres humanos se ha empeñado a exterminarnos, lo primeros en caer fueron nuestros aliados los licántropos,que fueron matando hasta no dejar ninguno de ellos.
Con el paso del tiempo, la raza de los vampiros inició una guerra masiva contra los humanos, llenando de sangre derramada los suelos pese a la gran lucha, perdimos y muchos perecieron dejando una gran baja de nosotros.Para la familia Real de sangre pura la más antigua del linaje vampírico, fue brutalmente asesinada solo quedado yo el último descendiente de sangre pura que más que nada odia a los seres humanos por sus actos barbaricos que cometieron.
¿Pero quien diría que una noche de luna llena en medio del jardín de rosas conocería a mi cazador?
Aquel elegante hombre de una mirada tan indescriptible mirando a su objetivo que soy yo.
Donde aquella noche iniciamos un juego que al final los dos terminamos por quemarnos.
Ven besemonos para sellar este amor bajo la eterna noche.