Prólogo
_Eres una traidora- dijo Lauren Con odio mientras luchaba por desatarse de la silla a la que se encontraba amarrada- debí haberlo visto venir...
Un golpe seco en la boca hizo que se callara, la ojiverde escupió sangre mientras que Camila sacudía su mano.
_Sí que tienes la cabeza dura- Camila se burló- me moría de ganas de golpearte.
_Disfruta mientras puedas, voy a matarte.
Camila se acercó peligrosamente a su rostro y la vio de forma desafiante pero aún mantenía la sonrisa en el rostro. No podría lastimarla aunque quisiera.
_Quiero ver que lo intentes- Lauren le sonrió para luego escupir la sangre que se le había vuelto a acumular en la boca.
La morena chilló y corrió a lavarse el rostro en el lavabo que se encontraba en una de las cuatro paredes de aquel pequeño sótano gris.
Se secó la cara con el vestido y miró a la ojiverde con rencor "estúpida, no era necesario hacer eso" pensó. Caminó hacia ella de nuevo. Lauren habló.
_Siempre fuiste patética y nunca serás nada sin mi- estas palabras provocaron que otro golpe se dirigiera directo a su pómulo izquierdo.
_Ya es suficiente- sentenció Francisco que había estado viendo la escena en completo silencio- eres ingenua, ingenua y estúpida por pensar que no convencería a tu noviecita de unirse a mí- tomó a Camila por la cintura- Soy Francisco García, consigo todo lo que quiero- la besó profundamente haciendo que Lauren volteara los ojos con molestia- eres toda una belleza, Carmen.
Al oír esto, Lauren sonrío para sus adentros mientras por fuera se mantenía seria. "Menudo idiota resultaste ser, creo que el ingenuo es otro"
Un mes atrás...
Sócrates dijo: "Una mujer vengativa es más terrible que una leona hambrienta".
Obviamente Camila Cabello no tenía idea de esto, hasta que le pasó algo muy inusual.
Nunca imaginó en toda su vida que se vería obligada a vivir con una extraña que estaba embarazada de su hijo. Todos sus planes fueron destruidos cuando se encontró con esa mujer aparentemente frágil con fascinantes ojos verdes.
Lauren Jauregui... ¿Cómplice o víctima?
Camila no lo sabía. La única certeza que tenía en esta vida era esta: El bebé era suyo y no descansaría hasta tenerlo.
Esto es una traducción todos los derechos reservados a su autora original.
Autora: IludidaKar
TRADUCCIÓN AUTORIZADA.