Nunca dejare de creer en el amor, ni porque me golpeen, ni porque me insulten, ni porque...
Nunca dejare de creer, aunque mi amor avergüence a mi amante, nunca dejare de creer, que algún dia, me amaran de la misma forma que yo amo. De la misma forma que yo cuido, que mas me queda en esta vida que amar.''
Estos pensamientos cruzaban mi cabeza mientras el me hacia el '' amor'' , pero dolia como el infierno, ni siquiera me había dado un beso, estaba acostumbrado a lo rudo, en serio, pero ya estoy harto de que me trate como un saco para depositar su semen.
Urd no sabia ni sospechaba lo que estaba pensando...
- Te gusta papi, dime si te gusta...
Solo podía fingir que me gusta. - si! Ah Ahhhh...-
El solo siguió, hasta que me doliera el culo de tanto recibirlo, al terminar, el solo recoge su ropa, toma una ducha, y en el momento de el irse le llamo.
- Urd sabes que te amo no?- se me acerca para darme un beso.
- Yo también te amo aysel, nos vemos mañana-
Estaba cansado de esto, de la misma rutina de solo vernos aquí, estaba cansado de sus mentiras, de sus engaños, que idiota fui al pensar que esto era una relación.
Al pensar en los 2 años que hemos estado juntos... me ha maltratado, abusado, violado... el no se imagina que esta fue la despedida.
Asi termina esto, y espero al irme que lo único que recuerde sea mi trasero lleno de su semen y muerto del dolor.
Tiempo después aysel se marchó del apartamento y en los siguientes 3 años vivio soñando con un dia enamorars. Aysel trabaja en una pequeña librería, un dia revisando los libros de prestados, ve una nota dirigida a el
''me encantaría que me sonrieras de la forma en la que sonríes cuando lees''
DK
Quien seria aquel extraño que mando la nota?
Pobre Joseph, alguien debió advertirle que se estaba equivocando al contratar a Lexy como su nueva secretaria, pero se "emocionó" demasiado y la mesa le ayudó a ocultarlo.
La inexperta muchacha tiene un don que ni ella misma conoce: puede emocionar a su jefe con cada uno de sus torpes movimientos y mandarlo al baño para "batir la mayonesa" cuando su lengua recita incoherencias.
"Ricas incoherencias", piensa Joseph, mientras alucina de pie en su cuarto de baño, pensando en su nueva secretaria, esa que va a sacudirle más que el mundo completo.