La poesía siempre ha sido una fuente de escape y que mejor confidente que la luna, esa esfera plateada que mira a los lejos, sujetando nuestros secretos y callando nuestros miedos.
Siempre tuve historias que contar, antes solo las sabía ella, hoy quiero que tú también las leas.
Sigo haciéndole poesías, son más de ella que mías.
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