Dicen que toda historia tiene un principio y un final, pero cuando se trata de la nuestra, no podría señalar con certeza cuándo empezó. ¿Fue aquel primer encuentro, o tal vez la primera vez que compartimos una sonrisa? A veces siento que nuestras almas ya se conocían, como si en otra vida hubieran encontrado su reflejo mutuo. Lo nuestro siempre ha sido serendipia, un destino que se cruzó en el momento perfecto, como si el universo lo hubiera planeado desde siempre.
Más detalles