
Puede parecer tontería, pero no. Cualquier red social está hecha para dañar al ser humano. Hacerle sentir peor que una mierda. Y mira que las mierdas de WhatsApp sonríen. Al caso. Te metes en una de ellas. Pasa el tiempo. Tú como si nada. Llega un día en que te dicen un insulto que sólo lo escuchabas en personas que realmente lo estaban. "Gorda". ¿De verdad me estaban llamando gorda? Pues sí. Era verdad. Y de la buena. Parecerá tontería, pero desde ese momento mi vida cambió, digamos que unos 90 grados. Cambié. No sólo mi vida, sino yo con ella. Decidí no ser la misma. Maduré más de lo que mi edad "acepta". Gente creía que no era una enana con dos patas. Me veían como una persona que no era yo. Y así es, cambié para mal. Pasaba de todo. Me importaba una mierda lo que me pasara o lo que dejaba de pasarme. No quise hacer caso de las cosas que me decían, mi cabeza decía "eres una gorda", pero los demás decían que mi cabeza se equivoca. ¿Qué hice? Hacer caso a mi cabeza.Todos os Direitos Reservados
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