Se conocieron cuando todavía creían que amar era suficiente.
No lo fue.
Lo que los separó no fue falta de amor, sino una verdad enterrada a tiempo.
Una amenaza.
Y el silencio elegido para sobrevivir entre el caos.
Ella siguió adelante como pudo.
Él se quedó atrás con todo lo que no dijo.
Ahora, años después, ya no son los mismos.
Pero hay heridas que no envejecen, solo aprenden a arder distinto.
¿Seguro que quieres leer esto?
Todos los derechos reservados