Cuando cumplí los 13 años, me dijeron que ya era una adolescente, y por algún motivo mientras mis amigas empezaban a tener novios y los chicos aprendían como Masturbarse, a mi nunca me gusto eso de tener novio, hasta unos años más tarde... Cuando cumpli los 15...cuando de la nada... Cualquier chico que yo veía atractivo, ya me gustaba
Y está soy yo, Carla Robinson, una chica que se enamora de cualquier chico que se le Cruze por delante, yo supongo que es porque nunca me llegó a gustar alguien, y el amor me la esta cobrando ahora, cuando la mayoría de los chicos de mi escuela, son como Ángeles caídos del cielo, que con una sonrisa derriten a cualquiera, Incluyendome.
Algunas historias de amor no tienen grandes giros ni finales felices. Algunas comienzan como cualquier otra, pero se quedan atrapadas en el momento en que algo interrumpe lo perfecto.
Sam vive para sí misma, enfocada en lo que puede controlar: su carrera, su futuro, su propio crecimiento. Le cuesta conectar, no porque no quiera, sino porque nadie parece tocar las partes profundas de su alma. Hasta que aparece Charlie.
Él la ve. No como los demás, sino como si ya la conociera de antes. Lo que empieza como una coincidencia universitaria se convierte en una historia que parece escrita por el destino. Son exactamente lo que el otro no sabía que necesitaba. Pero el amor, por puro que sea, no siempre es suficiente para sobrevivir a las circunstancias.
Dos semanas para volverse almas gemelas y completos desconocidos.
Una promesa, una despedida y un silencio lleno de recuerdos.
La mejor historia de amor dejada solo en el primer capítulo.
Esta es la historia de un amor que fue real, aunque no durara para siempre.
Una historia que deja cicatrices suaves y preguntas abiertas.