¡Qué más da!

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WpMetadataNoticeLast published Thu, May 21, 2020
Cerré con furia la puerta y encendí el grifo , me eché agua fría en la cara mientras me repetía a mi misma «Él es veneno y el veneno nos mata» Antes de que pudiera evitarlo ya estaba dentro del baño. -¿Por qué huyes? -¿Por qué me sigues? -No vale contestar con preguntas . Sabes que los estás deseando , Mara-mi nombre sonaba pecaminoso en sus labios y eso me encendía . -¿El qué?-le pregunté con chulería . -Esto-me contestó y sentí como sus dedos bajaban. Gemí y suspiré. -Dime que esto es un error , dime que pare y lo haré . Me gustaría decirlo , me gustaría pero era débil y una vez que pruebas el veneno o mueres o te haces adicto . Me declaro adicta .
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lagrima
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La atracción puede aparecer en el momento menos esperado, en el lugar menos oportuno... y en la forma más devastadora. Siempre sentí curiosidad por todo lo relacionado al sexo: esa conexión natural, espontánea y sutil que tanto se menciona. Sin embargo, durante años, ningún hombre logró despertar en mí esa chispa que otros describen como deseo, pasión o desenfreno. Me bastaban juegos inocentes. Nada más. Nada profundo. Hasta que lo conocí. Un solo cruce de miradas bastó para que mi cuerpo ardiera y mi mente se desconectara. Su físico, su mirada, su sonrisa... todo en él era una provocación imposible de ignorar. Lo que no sabía era que al abrir la puerta de ese deseo prohibido, no solo descubriría mi lado más sensual, pasional y adicto, sino también una relación tan intensa que rayaría en la toxicidad. Sin compromisos. Sin promesas. Sin sentimientos. Solo sexo. Solo adicción. Él despertó mi piel, mi hambre, mi placer... y mi necesidad. Una necesidad oscura, peligrosa. Una de la que no sabría -ni podría- escapar. Porque hay adicciones que marcan más que cualquier droga. Y la mía... Era él. Era su cuerpo. Era su veneno. Él era, y siempre será... sexualmente tóxico para mí.

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