Exite un poema cuyo contenido melancólico, como su forma sonorica, provocan en mi mente un gran placer muy diferente al del orgasmo, y desde mi primera lectura, no he dejado de absorber empedernidamente la droga de sus versos. Su autor lleva por nombre Edgar Allan Poe, pero es mayormente conocido, principalmente por Charles Baudelaire, como uno de los hombres más miserables de los Estados Unidos durante casi toda su vida. Murió a una edad temprana, loco y solo, ¡que pena!, hubiese deseado que viviera más tiempo, pero como fue un exelente poeta, qué se puede esperar: ¿no le sucedio algo similar a Dante? Aun así nos dejo una cantidad de cuentos y poemas tan brillantes que, si solo hablar de él significa invertir muchas página, más sus cuentos y poemas. No obstante, si haré mencion del mensionado implicitamente al principio: El Cuervo. Este poema tan lleno de tristeza y con un deslize de lo normal a lo quijote, esto seria la locura pero funesta, nos da a complender un sentimiento de dolor de forma tan clara que nos lleva a compartir o sino a creer que somos el propio protagonista. Bueno, he escrito este micro-relato en el que el narrador-protagonista escribe a la vez que recuerda a su amada sumergido en un mar de melancolía y tristeza. Es simple, considerenlo como una mera práctica por parte de un novato en donde se intenta imitar el sonido semejante al producido en El Cuervo de Poe. Pueden comentar o criticar que con ello construyen mi camino hacía la perfección. Solo: ¡Gracias!
El sufrimiento de un hombre, de una época no muy lejana a la actual. Edgar, un profesor y escritor de treinta años, narra con cada detalle lo que le está sucediendo. Sufre tanto física como mentalmente. Y nadie, ni siquiera su amada, puede comprenderlo...