Sumamente roto, consumido, lleno de mierdad y descontrol.
Tranquila como el naranja de un atardecer, pero por dentro llena de tormentas que aún no sabe controlar.
Ambos llenos de tantas dudas, de no ser suficiente el uno para el otro. Muertos en vida, lágrimas que nadie sabe parar, pedazos que aún nadie ha podido unir.
Puede que la vida les tenga un sorpresa y que el destino pueda juntar tantos pedazos y formar un solo corazón.
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