Somos maronietas de nuestro propios miedo, les damos forma y dejamos que nos atormenten, negando a escuchar lo más profundo de nuestro interior, rogando que deje de atormentarnos, pidiéndole a gritos que deje este alma débil, que deje de crear esos tormentos que solo traen caos a tu vida y atormentan cada parte de tu ser hasta que no queda nada, esperando a que este maldito reloj quede a cero y termine con cada tormento que creó tu alma.
Todos los derechos reservados