Te fuiste.
Como el invierno, como las aves. Te fuiste.
A un mundo que yo no conozco, a un mundo que nadie conoce.
Te fuiste, no huiste. Contra tu voluntad.
Y yo escribo, en tu memoria. En memoria de lo que alguna vez fue Jericó.
¿Y cuando miremos atrás aún podré verte como realmente fuiste o como pensé que eras?...
¿Que dirán mis memorias sobre ti, las dulces mentiras o las hirientes verdades... ¿Qué es lo que me llevaré a la eternidad?
aún ahora quiero poder abrazarte y tenerte cerca, muy cerca ¡jamás dejarte ir!...
¿Después de perderte seré capaz de iniciar otra vez?