El crujir de la puerta de mi clóset me hace despertar, no había nadie más en mi habitación, sin embargo, siento un cosquilleo en mi espalda, mi perrita se ha puesto a ladrar apuntando a dónde hace unos segundos se escuchó el primer ruido, ¿Qué está pasando? Estoy asustada, tomo mi reloj y miro la hora, son las doce en punto, el ruido se desplaza, ya no solo viene de mi clóset, ahora se escuchan rasguños de garras por las paredes, nunca había sentido un temor como este, me encuentro inmóvil, quiero gritar para pedir ayuda, que alguien venga y me despierte de la terrible pesadilla que estoy sufriendo, pero nada sale de mi boca, el grito se queda atascado en mi garganta cuando siento a mis espaldas una respiración agitada, una mano pasa al lado de mi cuello para terminar cubriendo mi boca.
-shhhh- dice la voz- nadie puede escucharte ahora, el juego acaba de comenzar.
Dicho esto, respira una última vez en mi cuello, y todo se calma.
No crei que el amor me llegaría a los 24, mucho menos que era una niña de 17.
¿Problemas?
Uno: es menor.
Dos: es hija del pastor.
Tres: a mi hermano le gusta.
Cuatro: ¡es mi alumna!
Y cinco: es una chica...
Aunque lo último a mi no me importaba.
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En edición.
Finalizada.
Mi gato es el autor 🐱