Hijos de drogadictos, asesinos, ladrones, traficantes, huérfanos... a ese grupo pertenecíamos todos los internos en Alpha. Unas pobre criaturas en boca de algunos, simplemente unos desgraciados en la de otros. Lo que no sabíamos era que la verdadera desgracia para nosotros, realmente, estaba aún por venir.
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