Sólo hicieron falta dos estruendos de balas para que corriera dentro del salón, mis ojos buscan rápida y minuciosamente su figura hasta que la veo allí... acuclillada en el suelo cubriendo su cabeza con ambos brazos.
"Nadie me conocía, nadie sabía quien era, solo yo misma.
Hasta que llegó él."
TODOS LOS DERECHOS DE ESTA HISTORIA ESTÁN RESERVADOS. PROHIBIDA LA COPIA DE LA NOVELA.