Las hermosas semillas que habían crecido en mi ausencia, las conexiones a veces tenues, a veces con gran costo, pero siempre magníficas, que pasaron después de que me fui y empecé a ver cosas en una forma que me permitieron así ver el mundo, sin mi en el.
Mi nombre es Ichigo como las fresas, apellido Kurosaki. Tenía 15 años cuando fui asesinado el 6 de diciembre de 1973...
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