y de pronto ya te da igual lo que piensen. Prefieres ser sincero aunque se incómode la gente.
Ya no te interesan las conversaciones insustansiables ni aprender las reglas básicas de los buenos modales.
De pronto decides ser tu, ya no quieres ser la sombra de nadie, ya todo aquello lo superaste, ya no lloras por las noches y por lo único que te desvelas es por ver películas hasta tarde.
Y te sientes valiente, ya no te dejas llevar fácilmente por la corriente, aprendiste a controlar tus emociones, ya no te hieren esas viejas canciones.
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