Habían sucedido muchas cosas que dieron un giro a mi vida.
Me enamoré por segunda ocasión, podía asegurar que era diferente; real.
Jamás deseé casarme y mucho menos tener hijos.
La solo idea de un matrimonio me aterrorizaba en un sentido difícil de explicar, no era miedo a un compromiso, en cambio, había algo dentro de mi lo cual me hacía creer poco capaz de conocer una persona que me amara realmente.
Sé que sonará tonto pero creo firmemente que un compromiso tan grande como un matrimonio es entregarse a quien amas y te ama, al final, estarán juntos hasta el último hilo de vida y eso no se podía usar de juego.
Así que aquí estoy deseando todas esas maravillas de un amor verdadero.
Y para llegar donde hoy estoy, tuve que aprender y ahí mi historia comienza.
El destino está escrito en una piedra y nunca lo vas a poder modificar, así que solo puedes aprender paso a paso lo que te dará.
Las votaciones del año 2036 son algo que no me emociona, ya que los candidatos, a mi parecer, no valen la pena, en especial Alejandro Villanueva, aquel chico que se burlaba de mí por mi sobrepeso y al que ahuyenté cuando decidí defenderme. Mi encuentro con él y mi comentario imprudente en la fila para votar es el inicio de una propuesta que no puedo rechazar, así como tampoco puedo negar la profunda atracción y el inmenso deseo entre los dos.
De la noche a la mañana me he vuelto la futura dama y también he descubierto que soy la obsesión del presidente.