¿Qué harías si la única persona que te da paz... no existe? Samantha nunca imaginó que su mayor refugio aparecería cuando todo a su alrededor comenzaba a desdibujarse. Él no siempre tiene respuestas, ni siempre aparece a tiempo, pero cuando está, el mundo parece detenerse. Entre silencios compartidos, miradas que abrazan y palabras que sanan, ella empieza a preguntarse: ¿Hasta qué punto lo que sentimos necesita ser real para ser verdad? Inspirada en un caso médico de ficción. No se permiten copias ni adaptaciones.
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