Una silueta de gran tamaño por lo aires llamó la atención de una chica en particular. Ya había visto esa silueta antes, y no dudaría en seguirla.
Corría con todas sus fuerzas, hasta el punto de adentrarse a un bosque oscuro y finalmente, perder de vista aquella silueta blanca para después perderse entre la oscuridad.
Simplemente quería llorar, sin embargo, se armó de valor y comenzó a caminar cuidadosamente. "Tal vez encuentre luz para volver", pensaba. Y como si por obra de magia hubiese sido, detrás de unos árboles acompañados de unos grandes arbustos comenzó a reflejarse la luz soleada. Sana no dudó en acercarse para así, regresar al campo. Sin embargo, una escena en especial la perturbó.
Un gran rugido la tomó por sorpresa, el rugido era sumamente fuerte y feroz, hasta el punto de que podía sentir como la masticaban. Lo lógico que podría hacer era simplemente alejarse de ahí, sin embargo, era lo suficiente tonta como para no hacerlo y hacer caso a su curiosidad.
Cubriéndose detrás de los arbustos y con cierto cuidado a no ser descubierta, comienza a inspeccionar el lugar.
Era un río, sus aguas cristalinas. Repleto de flores, pájaros, ardillas, animales tiernos y pequeños. Era un paraíso. Sin embargo, un ser había llamado su atención rápidamente.
Un gran dragón se asomaba por los árboles, miraba algo dentro del agua. Sana solamente pensaba en lo hermoso y tenebroso que era, le daban escalofríos. Sus ojos eran azules y sus escamas blancas como el hielo, tanto que podrían resplandecer. Podía notar lo grande que era y que, probablemente era del tamaño del bosque. Su complexión era parecida a la de una serpiente.
Algo en el agua comenzó a asomarse, un rostro.
Los ojos del bello dragón resplandecieron.
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-¿Estás bien? -pregunta la chica peli naranja.
Aquella rubia, empapada y agotada, no respondía. Se limitaba a seguir tosiendo y extrayendo el agua que estaba dentro de su delgado y fino cuerpo.
Sana no deja
- Ah...fue dificil encontrarte, pero aquí estas.- dijo el pelirrojo sonriendole al pequeño pelinegro.- como eres solo un niño solo te advertire que-
- ¿niño?.- el pelinegro se levanto poniéndose frente a el, era mas pequeño que el, pero era extrañamente intimidante- tú eres el niño.
-...Pareces ser menor, quizas me equivoco.- dijo el desviando la mirada, los ojos amarillos del pelinegro a diferencia de los de el parecian muy amenazantes de repente.
- Tengo 28, ¿que tan equivocado estas?.- dijo el pelinegro sonriendo engreído.
-...- El pelirrojo tomo aire llenándose de valor.
¿Conocen ese sentimiento de peligro?, cuando se les heriza la piel y tienen escalofríos, sudor frío y miedo, la mirada de ese chico transmitía todos esos sentimientos.
- Saeyoung Choi.- el pelinegro dijo este nombre, lo que sorprendió al contrario, el miedo dio paso a la sorpresa y sospecha.- Alguien me mando a destruir la Rfa, no parecia tener una especial empatia, así que ten cuidado.
- ¿Quien te-.- Saeyoung iba a hablar pero el pelinegro lo beso en los labios.
El mas joven retrocedió y cubrió sus labios con sorpresa.
El pelinegro lamió sus labios y le sonrió.
- Yo en tu lugar me iría de aquí mientras sigo siendo amable, tengo visitas.- dijo el, el pelirrojo se apresuro a salir de ese departamento.
el pelinegro se ato la bata malhumorado.
No sabia en que mierda se había metido por una cara bonita.
- Ya se fue Saeran.- dijo el suspirando y tirando su cabello para atrás.
-...- El chico de cabello desteñido salio del cuarto del otro y tomo su chaqueta.- eres un idiota, no me llames.
- Esta bien.- dijo sin mayor interes.- ahora tengo una nueva razón de interés en esa organización.
El mas pequeño quería preguntar, pero fruncio el ceño saliendo de ahí como su hermano hace unos segundos.
- Jumin Han...-El pelinegro sonrió contento cerrando los ojos.- te odio.
Dijo para volver a abrirlos y dedicar una mirada tan tenebrosa que el pequeño roedor en s