En búsqueda de la verdad, los lazos afectivos de Elizabeth y Edmund se habían reforzado hasta llegar a ser un matrimonio feliz, trabajando codo con codo para seguir siendo un prestigioso periódico pero, ¿sentar cabeza significaba no tener ni un momento de paz con tu esposa? Eso mismo se preguntaba Edmund, mientras la observaba trabajar en la cocina. Nunca imaginaron que la deliciosa receta de la señora Angelina Colvin desencadenaría una situación donde la temperatura sube y la ropa baja a la misma velocidad. ---- Si si, otro one shot de mi pareja favorita de Memorias de Ciudad Gótica. Si, otra historia corta calenturienta. Solo quería dejar volar mi imaginación y me apetecía escribir algo sobre un matrimonio que se adora pero que está frustrado por el trabajo. Algo sencillo, cotidiano y obviamente +18. Aun así, espero que lo disfrutéis, le puse mucho amorcito~
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