Mis piernas tiemblan pero continuo caminando por el pequeño pasillo. Mi pecho se oprime al saber que ella se encuentra lejos de mi, en la sala de cirugía, sola. Paso las manos sobre mi cabello desordenandolo, miro mis manos temblorosas que se encuentran rojas ya que hace unos cuarenta minutos estas estaban cubiertas de sangre. Miro mi camiseta y partes de mi pantalón que también están cubiertos de sangre, sangre que no me pertenece. Tiro de mi cabello y me detengo frente a la puerta doble, los doctores no me permitieron ingresar. No puedo sostener su mano... Le prometí que estaría con ella en todo momento... - Sebas... Ven -dice una voz a mis espaldas- Los doctores harán todo lo posible, debes confiar en ellos... Me abraza, el nudo en mi garganta se hace más doloroso a medida que el tiempo avanza hasta que ya no puedo soportarlo. Comienzo a llorar, las lágrimas bajan por mis mejillas y mojan su camisa. - Tengo miedo... -digo, deja un beso en mi sien- tengo miedo, quiero que ella esté bien... Teníamos todo malditamente planeado... - Lo sé pero debemos mantenernos fuertes... -su mano cubre la mía y le da un apretón intentando darme fuerzas. - No quiero que se vaya. Diablos, no le dije cuanto la quiero... N-no le dije cuan agradecido estoy con ella por todo lo que ha hecho por mi. Maldición, tengo que verla... Tiene que saber que la necesito más de lo que puedo admitir. Ella no puede irse. Puedo escucharla sorber su nariz pero en ningún momento se aleja de mi, sus brazos siguen envolviéndome. Lloro hasta que ya no me quedan más lágrimas y mi cabeza duele al igual que mi garganta. De repente todo se oscurece y lo único en que puedo pensar es que debo estar aquí cuando ella salga por esa puerta. •••••••••••••••••••••••••••••••••••• Saga Idiotas: Libro 2: Tú, yo y ¿Ella? Próximamente. (No se necesita leer el Libro 1 pero se recomienda hacerlo) Todos loAll Rights Reserved