Nunca me gustaron las cosas fáciles. El Quidditch, los entrenamientos, los libros en idiomas extraños... todo eso tenía sentido. Hasta que llegué a Hogwarts y descubrí que lo más complicado de todo tenía pecas, cabello rojo y la costumbre de meterse bajo mi piel sin permiso. No planeaba distraerme. No planeaba enamorarme. Pero hay personas que no piden permiso para cambiarte la vida. Y él fue una de ellas. Esta no es una historia de héroes ni de finales perfectos. Es una historia de enredos, de primeras veces, de celos absurdos, de amigos leales y besos robados en pasillos oscuros. Es mía. Es nuestra. Y si crees que ya lo has leído todo... aún no conoces a Ronald Weasley. -V.
More details