"Hasta que en la superficie como un espejo del agua vi surgir aquellas manos frías, aquellos brazos desnudos, aquellos hombros sucios de líquenes, aquella piel pálida, los ojos muertos de María, su sonrisa cerrada, sus cabellos como embarradas sogas animadas. Me agarró la falda con sus manos de uñas verdes y largas. Me agarro la falta y dijo:
-He vuelto. He vuelto, querida cuñada."
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
" Mis piernas temblaban exageradamente del frío, y enseguida se dió cuenta Manuel y me abrazó de una manera... Tierna. Me encantó, porque sentí algo diferente. ¿Cariño? ¿Amor? No lo sabía, ni me lo podía imaginar."