Una promesa, explícita entre esos dos pares de ojos marrones, unos más claros que los otros, estaba muy claro que Ernesto no dejaría las cosas así con Lidia, eso se vio muy claro desde el primer instante en que sus miradas colisionaron esa tarde de octubre, a él no le bastó con el caos que significaba la vida, la mente y la persona en general de Lidia, él quería más, mucho más, pero ¿que tanto más quisiera o se atrevería a hacer Ernesto en la vida de Lidia?
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