Érase una vez una chica.
Sólo una chica.
La cual, si no podía dormir, pensaba.
Y aquello que pasaba por su mente, lo escribía.
Estas son pequeñas muestras de noches sin dormir y tardes sin pensar (sólo sentir)
Siendo honesto... no se que es esto realmente, ni siquiera dar un resumen, o describirlo, porque estas son mis emociones, las mismas cuales ahora me hacen sentir que caigo.