La melodía de nuestro último invierno

La melodía de nuestro último invierno

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WpMetadataNoticeÚltima publicación mié, may 21, 2025
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Ficción
Romance
Primer Amor
Slow Burn
Tragedia
Volvía a casa con la lentitud de quien carga más que solo su propio cuerpo. Las manos en los bolsillos, los pensamientos hechos trizas, revoloteando como cuervos en una tormenta interna. La brisa, tenue pero constante, me acariciaba el rostro mientras el sonido melancólico de un violín flotaba entre el viento, colándose en mis oídos como un recuerdo lejano. El lamento nacía del jardín tras una vieja cerca de madera. Allí estaba ella, como siempre, aislada del mundo aunque tocando para él. Su música no pedía ser escuchada, más era imposible ignorarla. -¿Vas a quedarte ahí parado como un acosador? -me dijo de pronto, con una ceja alzada y una sonrisa que jugueteaba con el viento. No respondí. -Es hermoso, ¿no crees? -añadió, mirando hacia el cielo nublado, donde el azul se asomaba apenas entre las nubes-. Me tranquiliza... como si algo dentro de mí respondiera a su llamada. Es extraño, ¿verdad? Y sonrió. Una sonrisa leve, honesta, pero cargada de un algo que me desarmó. -¡¡¿POR QUÉ?!! -grité de repente, incapaz de contener lo que me abrasaba por dentro. Bajé la cabeza y apreté los puños. Las lágrimas brotaron sin permiso, ardientes, pesadas. -¿Eh? -preguntó, desconcertada, mirándome por primera vez con verdadera preocupación. -¡¡¿Por qué sigues sonriendo a pesar de todo lo que te hacen?!! -grité con el alma hecha jirones. No sabía cómo había llegado a ese punto, solo que dolía. Dolía como si me arrancaran algo vital. Y si eso era para mí, ¿cómo debía sentirse ella? No dijo nada al principio. Solo guardó su violín con cuidado sobre una vieja silla y se acercó a mí. Me tomó el rostro con una ternura que no era condescendiente, sino profundamente humana. Sus manos temblaban apenas, como si sujetaran algo frágil y valioso. -Las personas juzgan lo que no entienden -dijo finalmente, con una calma que dolía más que cualquier grito-. No porque sean malas... sino porque tienen miedo. Miedo de lo diferente.
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No lo estaba buscando. Ni al amor, ni al caos. Y mucho menos a él. Me había prometido no volver a caer. No confiar. No abrir puertas que tardé años en cerrar. Pero entonces lo vi... Y supe que estaba en problemas. Él no era un héroe. Era arrogante, cruel, imposible de descifrar. Era todo lo que debía evitar. Y aun así, ahí estaba yo... Jugando con fuego, como si no me hubiera quemado antes. Él no sabía cuidarse, y mucho menos cuidar a alguien más. Pero por alguna razón, cuando me miraba, parecía que por primera vez tenía algo que perder. Y yo... yo solo quería dejar de huir. Tal vez no era amor lo que encontré en él. Tal vez era una guerra. Pero incluso en medio del desastre, supe una cosa con certeza: No vine a salvarlo. Vine a salvarme. Pero terminé quedándome... Para sanar al monstruo.

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