Taconear... Palabra que casi nadie usa, a excepción de mí.
Me encanta el sonido de mis tacones contra el mármol de mi empresa.
Su sonido avisa mi llegada, la llegada a la rutina de mi día, cada vez que llegó me siento empoderada conmigo misma, en pocas palabras me encanta TACONEAR...
¿Pero taconear en un territorio diferente?
¿Taconear en el amor?
Dos empresas,
Una herencia,
Dos personas,
Un lugar desconocido,
El lugar desconocido es el amor,
¿Podrá Almanza taconear en el amor o se caerá en el intento?
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