"Dicen que el mar guarda secretos.
El mío tenía su nombre.
Nunca pensé que alguien pudiera convertirse en mi lugar seguro y mi peor debilidad al mismo tiempo. Él llegó como llegan las tormentas: sin aviso, revolviendo todo a su paso. Y yo, que siempre supe escapar, terminé deseando quedarme entre sus brazos aunque me incendiara por dentro.
Entre besos salados, madrugadas prohibidas y promesas que dolían más de lo que curaban, entendí que hay personas que se sienten como el peligro... pero también como el hogar.
Y quizás ese fue nuestro mayor error.
Porque cuando amas a alguien de esa manera, ya no importa cuánto intentes soltarte.
Solo rezas para que el otro tampoco lo haga."
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