
Todo llega a su debido tiempo, en el momento justo y menos esperado, no existen las casualidades, tampoco el azar, todos tenemos un camino trazado que está escrito en aquello que llamamos el gran libro de la vida y esta es mi historia que empezó con un encuentro casual, una mirada furtiva y una simple caricia, no tuve elección, el destino me sorprendió, cara a cara, bajo el rostro de un hombre que me impactó desde el primer encuentro y fue mi perdición..Todos los derechos reservados