Todavía siente la sal en su piel, la arena rozando los costados de sus caderas y su pelo volar libremente con el viento. Puede sentir sus labios en su cuello y su sonrisa encantadora.
Puede sentirlo todo, como si hubiera sido ayer. Solo que no lo es, no lo fue, ni lo será. Siempre es el mismo sueño, la misma fantasía, la misma desconocida.
Callie Ocean lleva una parte del mar consigo, como bien dice su nombre. Desde que era pequeña el mar la llama, la atrae, la apasiona y la ha ayudado a conocer su talento: su bella voz y su gran habilidad con los instrumentos. Pero tiene un sueño aún mayor y ese es independizarse, ser libre y poder cantar y para eso precisa mudarse a Los Ángeles.
Travis León quiere arrasar con todo, literalmente. Su mayor sueño es ser cantante y lo conseguirá cueste lo que cueste. Sin embargo, últimamente algo, o mejor dicho alguien, le quita el sueño. Se repite fervientemente en su memoria, una muchacha de tez trigueña, ojos brillosos y pelo castaño claro.
Lo que no sabe Travis es que algo lo une a su fantasía, a su sueño recurrente, y eso es la música. Una muy peculiar caza talentos, una banda compuesta por miembros demasiado distintos pero con un mismo objetivo: hacer lo que aman.
Travis y Callie deberán resistir la tentación cuando en la línea de fuego su sueño y el de otras tres personas está en juego.
Mientras los secretos más oscuros de la Casa Blanca emergen, Jennifer y Barron se encuentran atrapados en una red de poder, mentiras y traiciones. Él debe decidir si seguirá siendo el hijo obediente o se convertirá en la voz que su país necesita. Ella deberá aprender a sobrevivir en un mundo donde la verdad es la mayor amenaza.
En un escenario donde el amor y la justicia parecen imposibles, dos almas opuestas luchan por ser libres, aunque eso signifique enfrentar al mismísimo presidente.
Cuando el poder y el corazón entran en conflicto, ¿qué estarán dispuestos a sacrificar para encontrar su propia verdad?