Te conocí en la oscuridad,
y tú me encendiste,
me hiciste sentir como si
yo fuera suficiente.
A veces, el amor de tu vida, tu alma gemela, no llega en la infancia, tampoco en la adolescencia, en un choque de universitarios o cuando sus perros se cruzan en un parque canino. Simplemente, no siempre tu alma gemela va a ser tu primer amor o el más cliché de los encuentros. A veces, lo ves como un destello de luz en la oscuridad, encontrándolo de la forma y el lugar menos esperado, en un pozo sin fondo, en un lugar de mala muerte... el caso es que no importa dónde lo encuentres ni bajo que circunstancias se de, lo valioso es que sabes que lo es, sabes que es tu alma gemela, tu persona destinada. Te das cuenta de que naciste para esa persona, como esa persona nació para ti.
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