Ella tiene 18 años, la convicción de siempre estar en lo correcto, ambiciones, un corazón roto y un hermano con autismo.
Leo tiene 19 años, cuentas que pagar, sueños olvidados y un corazón deseoso de querer.
Oh, y también un par de audífonos, no precisamente beats, pero mucho mejores por otras razones.
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