Pos, reencarné como la mala en el juego de papuchos y me matan si hago cualquier cosa. Tengo que coquetear con estos vatos antes de que llegue la verdadera heroína o me mandan a dormir con los peces.
Tengo para elegir a dos hermanos que pelean conmigo por cualquier estupidez (cero paciencia estos hombres), a un príncipe que está bien cucú (pero bien wapo también), un mago que solo ve a la heroína y el leal esclavo de ella.
Debo admitir que lo que tienen de hermosos, lo tienen de masoquistas, cada vez que les digo que no, su interés aumenta. Pero quienes somos nosotros para juzgar.
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