Charlotte Wallace salió del Reformatorio de niñas de las Hermanas de Jesús hace un par de días, se reintegró a la única escuela secundaria pública de Dashville y fue ahí donde comenzó el problema, donde inició el espectáculo.
Tras dos años cumpliendo condena entre monjas, malos tratos, castigos, estudios, rosarios, misas, comida insípida y una dura cama, sólo quería paz, pero era lo último que tendría. Una mañana de lunes encontraron el cuerpo de Jonas Okran; el delantero de los tigres de Dashville, el novio de la chica más popular de la escuela, el mejor amigo del capitán del equipo. Sí, a ese chico encontraron flotando en el rio Creanus con un disparo en la sien.
Si no fuera porque la policía tomo por principal sospechoso a su padre a Charlotte no le importaría el misterio, pero ahora lo toma como un asunto personal.
No era secreto para nadie, ni siquiera para el alcalde, que en Dashville existían dos pandillas; Lobos y Tiburones. Y tampoco era secreto que Pj Wallace era el líder de los Lobos. Y mucho menos era secreto que Lobos y Tiburones no eran amigos.
¿Tanto había cambiado su padre mientras ella estuvo en la correccional? ¿era en realidad capaz de asesinar a otra persona tan fríamente? Y si en realidad es inocente y alguien lo está inculpando, ¿por qué? ¿quién? ¿podrá sacarlo de la cárcel?
Charlotte sabe que los tiburones huelen la sangre, pero los lobos también. ¿Quién querría como presa a un delantero de futbol? ¿Quién, de la larga lista, quería a Pj Wallace tras las rejas?
Entre amor, iniciaciones, secretos, droga y misterio Charlotte deberá descubrir quiénes son los verdaderos carnívoros en esta historia.
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