
Murió rastro alguno de corazón blando y mirada tierna, en mi profundo ser, todo se esfumó desde el día que partiste. Me corté a mí misma al lanzarme al abismo aún sabiendo que te ibas, dejándome aquí; sola y perdida. Tu añorada compañía en la cama fue reemplazada, la almohada de la soledad y las cobijas abultadas, las noches frías, los sueños frustrados y el caos apenas comienza.All Rights Reserved