"Una vez leí que las tres de la tarde era la hora de los ángeles, lo contrario a las tres de la madrugada". "¿No eras ateo?" "Lo era, hasta que una vez me crucé con un ángel a las tres de la tarde en un tren". "Suena agradable, me gustaría ver un ángel alguna vez". "Ahí tienes el espejo".
Karagdagang detalye