Mila es hija única y vive en Córdoba, Argentina, con su mamá, pero tiene una vida terrible. Termina en terapia por varios meses y sin poder sanar, estudiando una carrera universitaria que no le gusta. Y justo cuando nada puede ir peor, su madre la echa de la casa.
Lo único que le queda es mudarse a Italia con su padre para trabajar en la pizzería de él. Le cuesta mucho adaptarse y encontrarle el lado positivo a todo, pero ahí conoce a Lorenzo.
Él iba a ser su compañero de trabajo por el resto del verano, a Mila le parece insoportable, pero se terminan escapando juntos para conocer Roma y Lorenzo le enseña a Mila a amar de nuevo.